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viernes, 22 de febrero de 2013

Una amarga despedida.

Me despido. Te digo adiós, no es nada fácil pero la vida  funciona así. Unos vienen y otros se van, juro que te echaré de menos. Te añoraré más de lo que te crees, pues has sido parte fundamental de lo que ahora soy.
Aún recuerdo el día en que llegaste. Recuerdo como si fuera ayer despertarme entre duros dolores, pero saber que ese era mi día. El niño dejaba la niñez y pasaba a ser un adulto.
Dos de mis grandes amores llamaron a mi puerta y sacándome una sonrisa me recordaron que ese era mi día, armadas de una tarta me tiraban de las orejas. Pese a tener terribles dolores, ese seguía siendo mi día. Estos fueron desapareciendo según avanzaba el día y poco a poco fueron viniendo unos pocos más para recordarme que ese era mi gran día.
Probablemente no fuera el mejor cumpleaños del mundo, pero sé que lo pasé junto a los míos, y es más de lo que necesito.  Muchos que aquel día me daban vida, ya no están. No fueron sustituidos por otros, simplemente se fueron dejando su vacío.
Los meses venideros no fueron como esperaba, primero el dolor tiñó mi  vida. La angustia, la añoranza y la rabia se convirtieron en mis compañeros de viajes. Pese a pensar que poco a poco les iba dejando atrás,todos los días volvían para recordarme que estaba sólo. Y que aún lo sigo estando.
Los meses siguientes no fueron mejores, simplemente se podrían resumir como decepción tras decepción. Un chico de grandes sueños, reducido a la nada. Junto con la rabia, la añoranza y la angustia; se unió a nuestro viaje la decepción y la vergüenza.
Así comenzó el verano, el verano de los 18. Pero gracias a Dios ellos estaban ahí, mis amigos.Y gracias a ellos probablemente se salve este año. Pues junto a ellos pasé probablemente la mejor semana de mi vida. Pues en ese, por desgracia, breve tiempo,ni la más oscuras de las amarguras se atrevió a oscurecer esos grandes momentos, los cuales aún tengo grabados a fuego en mi memoria.
Fueron ellos mediante sus bromas, sus tonterías y su amistad quienes me sacaron del hoyo. Por cosas como estas les estaré eternamente agradecido.
Probablemente la semana en Mallorca me mostró el camino del cambio, al cual me aferré con uñas y dientes. Tras estos días, vinieron una infinidad de fiestas para recordarme que aquello en el fondo no estaba tan mal.
Fueron varias las que intentaron suplir ese vacío, pero ninguna lo consiguió. El dolor seguía aún ahí, pese a que durante un tiempo lo hubiera maquillado con alcohol y algunas mujeres.
La angustia volvió cuando entendí que jamás volverías.
La rabia me consumía día a día, pese a que juraba haberte olvidado. Sabía que no había tocado el fondo, pero que para este quedaba mas bien poco.
Entonces apareció un clavo ardiendo al cual me agarré sin dudarlo. Simplemente me llenó de esperanza para así  poder resurgir.
Estos últimos meses he intentado cambiar, y pese a estar convencido que no lo he hecho, algo me dice por dentro que sí. Ignoro si he cambiado para bien, o tal vez para mal, pero ahora sé que todo duele menos.
Los meses de invierno trajeron consigo grandes cambios en mi vida. Instituto nuevo, compañeros nuevos, pero mismos problemas.
El miedo ha desaparecido, pues sé que no hay mal que no pueda superar si tengo fe en mí.
Sigo agarrándome al mismo clavo ardiendo, sé que nunca será mía. Pero no la persigo por amor, simplemente para que me siga llenando de esperanza.
Algunos abandonaron el barco de mi vida, pero sé que volverán, pues le estamos esperando.Otros siguen junto a mi, más fuertes que nunca y demostrando que siempre estarán aquí, a mi lado.
Según pasaba el tiempo vi como tenía que ir haciendo esta despedida, y os aseguro que no ha sido fácil. Dejo atrás muchas cosas, dejo atrás un gran amor, dejo atrás grandes momentos, pero también dejo atrás grandes lastres.
Probablemente los 18 no fueron mi mejor año, pero fueron tan importantes como el resto. Pues sin ellos no estaría aquí escribiendo esto, tembloroso de ver que me deparan los 19, pero a la par entusiasmado por saber si este será mi año al fin.
Al igual que los empecé, los acabo. Cargado de grandes sueños y de mayores esperanzas.
Me despido por última vez, ha sido un placer este viaje junto a ti, pero es momento de separarse. Adiós.

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