I'm free to be whatever I whatever I choose
domingo, 5 de agosto de 2012
De película.
Escucho a tu pelo susurrarme que me estás esperando, que quieres que mis besos en tu cuello se conviertan en algo normal para ti, que esperas que te pueda coger de la mano para poder pasear bajo el cielo, y que este nos pueda llegar a envidiar por nuestro amor, y mientras avancemos consigamos dejar todos los problemas atrás.
Cada paso seria una eternidad si no es de tu mano, a partir de ese momento dejaríamos de ser dos desconocidos a ser simplemente uno, un mismo ser.
Este amor seria recordado por todos, seria envidiado por la gran mayoría, pero solo con un inconveniente, que el amor perfecto no existe, que el pelo no te susurra y que hay que conformarse con lo que hay, ya sea corto, largo, absurdo o bonito. Pues el amor de película, no deja de ser eso,de película.
sábado, 4 de agosto de 2012
La enfermedad del amor.
Los antiguos griegos contaban la leyenda de Prometeo, ese titán que robó el fuego a los dioses del olimpo y se lo regaló a los humanos. Estos gracias a esto pudieron mejorar sus vidas y poder iluminar sus oscuras vidas. Como castigo los dioses castigaron a Prometeo a que sus tripas fueran comidas por un águila todos los días, ya que por las noches se les regeneraban. Un duro y cruel castigo para aquel que dio esperanza al ser humano, probablemente el animal más cruel de toda la tierra.
En cambio, aquel Dios que bajo y nos enseñó a amar, a sentir y a odiar a alguien por culpa del amor, fue adorado y siglos más tarde sigue siendo recordado.
Este hecho no es más que la venganza de los dioses por robarles el fuego, ya que ellos nos obligarían a vivir con celos, odio y envidia.
Unos sentimientos muy oscuros que acompañan a ese gran sentimiento llamado amor.
El poder del amor es tal, que pese a saber que duele, los humanos seguimos usándolo continumente, llenando nuestras vidas de esperanzas rotas, de sueños hundidos y demás productos, que poco a poco nos van haciendo más y más pobres de espíritu.
Somos capaces de morir por amor, de matar por amor, y de llegar ha hacer cosas incomprensibles por culpa de este sentimiento. Este sentimiento me hace pensar, ¿si el fin justifica los medios?, puesto que para llegar a amar hay que odiar, envidiar, mentir y en ocasiones matar.
Todo vale cuando el amor es lo que buscas, la gente se muere por alguien a quien abrazar, besar, buscar o simplemente mirar, pero en ese caso no es mejor vivir sin compromisos, vivir sin ataduras, buscar los abrazos de los que se presten a dártelos, los besos de mil mujeres o hombres, y mirar o buscar a quien ese día toque.
En teoría un Carpe Diem de ese tipo, podría presentarse como una utopia pero el amor siempre es más fuerte que el deseo, el amor es el que nos hace fallar, el que nos hace llorar y que nos hace más y más inseguros.
¿El amor es un don o una enfermedad del ser humano?
Pues el amor no es más que una esperanza, pero no hay peor mal que la esperanza, porque alarga el sufrimiento de los hombres.
El cielo se oscurece sin ti.
Ayer mire al cielo, y vi unos puntos muy curiosos, esos puntos iluminaban el oscuro cielo, no había ni dos puntos iguales ni dos puntos de igual nombre. Pese al parecer que está muy cerca, esos puntos están muy lejos de mí y de ti, al igual que están lejos unos de los otros.
Ayer mire al cielo con la intención de poder pensar en algo más profundo que tus ojos, pese a estar un largo tiempo con la mirada centrada en los astros, ninguno se pudo comparar a ti.
Tras una larga espera a que no pasara nada, me dispuse a hablar con los simples puntos, estos me dijeron que eran estrellas, y que estas, siempre ayudaron a dirigir e iluminar las vidas de muchos, y que yo debería tener una. Pero yo ya tengo estrella, esta desapareció, y no era como ninguna otra que jamás hubiera conocido, ella al igual que los demás puntos de ahí arriba alumbraba e iluminaba, pero a diferencia del resto, esta solo iluminaba mi vida, y me guiaba por este difícil sendero llamado vida.
Pero esta estrella al igual que las del cielo, se encuentra ahora muy lejos de mi.
Mis antepasados rezaban a estos astros para que jamás les dejasen caminar solos, ahora soy yo el que te reza a ti para que jamás dejes de iluminar mi oscura vida.
Pero esta estrella al igual que las del cielo, se encuentra ahora muy lejos de mi.
Mis antepasados rezaban a estos astros para que jamás les dejasen caminar solos, ahora soy yo el que te reza a ti para que jamás dejes de iluminar mi oscura vida.
Caigo sin ti.
Ahora estoy cayendo. Caigo como un terrón de azúcar cae sobre un vaso de agua. Me deshago, me voy haciendo más y más pequeño, mientras pienso si ya está todo, si todo, aquello que fui sólo sirvió para conducirme hasta aquí. Según pasan los segundos, mí vida se desvanece a pasos agitanados, dejando atrás recuerdos y sueños, de los cuales la gran mayoría están sin cumplir. Vuelvo a pensar si todo acaba aquí, si el fin no es más que esto. En este fin no hay beso, no hay una gran heroicidad, ni fuegos artificiales, en este fin sólo existe algo que se acaba, como es la mayoría de los finales.
Pasando los segundos me detengo a pensar en todo aquello que me hizo ser más que un simple punto en esta inmensa pared, esa sonrisa que te podía llegar a sacar, ese favor que le hacías al desfavorecido cuando me mirabas, y me hacías ser más que nadie. Esas cosas que me hacían ser más que un simple e insignificante punto.
Pero eso ya da igual,pues esto no ha sido más que otro final de un terrón deshaciéndose en un vaso de agua.
Pasando los segundos me detengo a pensar en todo aquello que me hizo ser más que un simple punto en esta inmensa pared, esa sonrisa que te podía llegar a sacar, ese favor que le hacías al desfavorecido cuando me mirabas, y me hacías ser más que nadie. Esas cosas que me hacían ser más que un simple e insignificante punto.
Pero eso ya da igual,pues esto no ha sido más que otro final de un terrón deshaciéndose en un vaso de agua.
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