I'm free to be whatever I whatever I choose

viernes, 19 de julio de 2013

El aliado del tiempo.



No le comprendí, no le comprenderé y claramente, ahora, no le comprendo. Un día fue un niño que disfrutaba da cada uno de los pasos que daba. Lentamente creció, y de como si una gran aventura se tratara, fue superando todos los escollos.
Cada día era una nueva experiencia . Era capaz de sonreír, era capaz de llorar e incluso de ser feliz sin apenas esfuerzo.
Probablemente no fue usuario de la mejor infancia de todas, pero tampoco de la peor. Amor, atención, amistad, así creció.
El tiempo tampoco le trató del todo bien, pero él jugó con este, y le pidió que avanzase más rápido, quería ver que se encontraría  al final del  camino, y no quería perder más tiempo.
Eran malos años para él. Todo dejó de ser diversión, y pasó a ser oscuridad. Él, creó un mundo y se encerró, para no salir jamás. Este, era un lugar extraño, un lugar donde la lluvia iba hacia arriba y los golpes dejaban de doler.
Bienvenido a la adolescencia, le dijo una encantadora señora que estaba de paso en aquel momento por su mente.
Juró junto a sus nobles caballeros que este escollo también lo superaría, que renacería cual fénix otra vez. Colocó la espalda en posición y soportó en ella a todos los suyos.
Este sería el gran resurgimiento, la creación, su propio "Bautismo de Fuego". Poco a poco ese pato cojo, dejó de ser así, y se convirtió en persona. No buscaba ser un cisne, buscaba ser otro más al que poder mirar y admirar.
Esta persona se volvió a aceptar y abandonó el peculiar mundo de su mente, donde el agua subía desde el suelo para mojar las nubes.
Mentiría si dijera que le fue sencillo hacer lo que hizo, pero ahora era otro actor en una gran obra, llamada "Vida".
Aliado, otra vez, del tiempo. Juntos consiguieron conjurar un nuevo ser, un nuevo héroe de leyenda, un nuevo prototipo de hombre libre, un "Übermensch"
No creía en nadie más que él. Capaz de volar si se lo hubiera propuesto, pero esa no era su meta. 
Este, siguió creciendo. Cada día más alto, cada día más reluciente, cada día más humano. Es fácil jugar cuando tienes al tiempo de tu parte. 
Pero los malos años volvieron a llegar. Ese niño, que un día le dijeron que el límite era diez metros más de hasta donde le alcanzara la vista, ahora, difícilmente podía mirar más lejos de donde le alcanzaba su sombra. 
No se explica como había ocurrido, pero había pasado. Lo aceptó con un giro de cabeza, la cual volvió a agachar lentamente. 
Este escollo era demasiado grande para superarlo. Sin el tiempo de su lado, era imposible. Hace mucho tiempo que olvidó ser un fénix.
Hincó la rodilla en el suelo, manteniendo la cabeza agachada y olvidando a aquel, que un día le dijo que llegaría lejos. 
Él sabe que está loco, que aquellos pájaros que un día encerró en una esquina de su cabeza. Han vuelto. 
Ya dejaron de ser pájaros, ahora son dragones. Gigantescas bestias que han conseguido acabar con él.
La música, la escritura y algunas cosas más le mueven día a día, poco a poco. 
Ese extraño ser que ve frente al espejo, un día pensaba ser grande. Pensaba que llegaría lejos, pero ahora sólo piensa en tener valor. Valor para abandonar a los dragones. Valor para acabar, no para llegar lejos, si no para acabar. Un final es lo que busca, cerrar la puerta que hace ya bastantes años abrió. 

domingo, 14 de julio de 2013

Duro como un sueño.



Las personas nos movemos por acciones. Estas acciones tienen una repercusión sobre nosotros, y claramente, sobre el mundo. Un "Hola", un "Adiós", acciones insignificantes a simple vista, pero que todas juntas, crean un todo. Ese "todo" tiene tiene el poder de mover el mundo. Pues dentro de este, encontramos todos esos trocitos en apariencia "insignificantes". Ahora que sabemos que un "nada", hace un "todo", y que este, sin el otro, se convierte en un verdero nada, hemos de tener en cuenta el peso de esa sonrisa que jamás me atrví a soltarte el día que ambos sabiamos que debiamos conocernos. Esa sonrisa, esa inocente sonrisa, que te invitaba a conocer mi mundo de mosntruos y dragones. Un mundo donde las montañas gritan a la Luna por volver como si nada, cuando el día anterior se fue sin avisar.
Un mundo donde sólo unos pocos escuchamos a estas montañas y sufrimos con ellas. El amor platónico que sienten hacia la Luna, las estrellas y la oscuridad que las envuelve es algo aterrador para nosotros.
Somos pocos los que sacamos la cabeza a traves de el espeso humo que invade mi peculiar mundo, y conseguimos ver los lamentos de las montañas.
Ellas nos confiesan que un día no fueron tan grandes y que podían llorar sin miedo, pues no tenian tantas vidas sobre sus hombros a las cuales proteger y cuidar. Somos pocos los que sufrimos por ver como aquellas grandes rocas sufren en silencio cada noche porque la Luna ya no está con ellos.
Si tú no puedes comprender el amor que siente una montaña hacia la Luna, jamás comprenderás el amor que siente el hombre hacia una planta, una botella o una jeringa.
Estas frías como Luna, acompañan noche y día a algunos, los cuales se dejan caer mucho por mi mundo. Ellos escuchan a las montañas y les dicen que saben lo que es amar y que nadie les comprenda. Es un amor que te consume poco a poco, es un amor que te cuesta la vida. Es un amor que más vale vivir si quieres sufrir.
Una acción insignificante te hizo caer en mi mundo, una simple dirección te hizo escuchar a esa montaña que llora al fondo del valle. Si estás aquí, conmigo ,es que elegiste el camino del amor imposible.
Un vez , la montaña me contó que fue hombre al igual que yo, que el dejó de vivir en el mundo de la cuadrícula y se mudó de por vida aquí. Que conoció a la Luna y esta le prometió la vida eterna a su lado si juraba jamás volver al mundo de la cuadrícula, y cuando se quiso dar cuenta era montaña, y no podía volver. Ahora se lamenta, ahora nos aconseja, y nos dice que la belleza de la Luna no tiene no fin, pero que es mala, es peligrosa, y sobretodo es única.
Son muchos, me cuenta la montaña, los que dejaron este mundo, para jamas no volver. La Luna jamás volvió a hablar de ellos, y los trató de infieles hacia ella. Esta montaña no es la más grande, ni la más lista, es otra más con algo que contar.
Nos invita a irnos, que aún estamos a tiempo. Pero sabe que si estamos aquí es porque las pequeñas cosas que nos hacen ser un todo, nos trajeron a este mundo de sombras y dragones.
Nos invita una y otra vez a dejar todo atrás, de volver a la cuadrícula e intentar cambiar, pero sabe que ya es tarde, que anochece, que la Luna aparece otra vez, y que nosotros al igual que él, somos gigantescas rocas gritándole a la Luna para que nos ame una vez más.