I'm free to be whatever I whatever I choose
domingo, 14 de julio de 2013
Duro como un sueño.
Las personas nos movemos por acciones. Estas acciones tienen una repercusión sobre nosotros, y claramente, sobre el mundo. Un "Hola", un "Adiós", acciones insignificantes a simple vista, pero que todas juntas, crean un todo. Ese "todo" tiene tiene el poder de mover el mundo. Pues dentro de este, encontramos todos esos trocitos en apariencia "insignificantes". Ahora que sabemos que un "nada", hace un "todo", y que este, sin el otro, se convierte en un verdero nada, hemos de tener en cuenta el peso de esa sonrisa que jamás me atrví a soltarte el día que ambos sabiamos que debiamos conocernos. Esa sonrisa, esa inocente sonrisa, que te invitaba a conocer mi mundo de mosntruos y dragones. Un mundo donde las montañas gritan a la Luna por volver como si nada, cuando el día anterior se fue sin avisar.
Un mundo donde sólo unos pocos escuchamos a estas montañas y sufrimos con ellas. El amor platónico que sienten hacia la Luna, las estrellas y la oscuridad que las envuelve es algo aterrador para nosotros.
Somos pocos los que sacamos la cabeza a traves de el espeso humo que invade mi peculiar mundo, y conseguimos ver los lamentos de las montañas.
Ellas nos confiesan que un día no fueron tan grandes y que podían llorar sin miedo, pues no tenian tantas vidas sobre sus hombros a las cuales proteger y cuidar. Somos pocos los que sufrimos por ver como aquellas grandes rocas sufren en silencio cada noche porque la Luna ya no está con ellos.
Si tú no puedes comprender el amor que siente una montaña hacia la Luna, jamás comprenderás el amor que siente el hombre hacia una planta, una botella o una jeringa.
Estas frías como Luna, acompañan noche y día a algunos, los cuales se dejan caer mucho por mi mundo. Ellos escuchan a las montañas y les dicen que saben lo que es amar y que nadie les comprenda. Es un amor que te consume poco a poco, es un amor que te cuesta la vida. Es un amor que más vale vivir si quieres sufrir.
Una acción insignificante te hizo caer en mi mundo, una simple dirección te hizo escuchar a esa montaña que llora al fondo del valle. Si estás aquí, conmigo ,es que elegiste el camino del amor imposible.
Un vez , la montaña me contó que fue hombre al igual que yo, que el dejó de vivir en el mundo de la cuadrícula y se mudó de por vida aquí. Que conoció a la Luna y esta le prometió la vida eterna a su lado si juraba jamás volver al mundo de la cuadrícula, y cuando se quiso dar cuenta era montaña, y no podía volver. Ahora se lamenta, ahora nos aconseja, y nos dice que la belleza de la Luna no tiene no fin, pero que es mala, es peligrosa, y sobretodo es única.
Son muchos, me cuenta la montaña, los que dejaron este mundo, para jamas no volver. La Luna jamás volvió a hablar de ellos, y los trató de infieles hacia ella. Esta montaña no es la más grande, ni la más lista, es otra más con algo que contar.
Nos invita a irnos, que aún estamos a tiempo. Pero sabe que si estamos aquí es porque las pequeñas cosas que nos hacen ser un todo, nos trajeron a este mundo de sombras y dragones.
Nos invita una y otra vez a dejar todo atrás, de volver a la cuadrícula e intentar cambiar, pero sabe que ya es tarde, que anochece, que la Luna aparece otra vez, y que nosotros al igual que él, somos gigantescas rocas gritándole a la Luna para que nos ame una vez más.
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