Y esta es otra absurda historia sin un fin claro y sin nada más que un simple protagonista que tarde o temprano se acabará arrepintiendo de haber cogido la primera bocanada de aire al nacer.
No parece que esta historia tenga buen final, tampoco parece que tenga buen principio, y claramente lo vas a pasar mal leyendo esto. Te sería más fácil apartar la mirada de aquí y seguir con tu vida. Pero el problema está en que si ya has empezado, probablemente no puedas terminar. Estás leyendo un blog de un pobre ingenuo que un día pensó que el mundo era una rueda, que giraba alrededor de él, y que ahora piensa que claramente el mundo es una rueda, pero que esta gira sobre él.
Es una teoría un poco descabellada. Pensar que el mundo es como una rueda, pero es una teoría que tiene explicación, y es la siguiente: " El mundo al igual que la rueda gira. Y esta gira sin parar, pasando por encima todo lo que se le ponga delante, sin mirar atrás para ver que fue eso. Y claramente la ruda sólo piensa en avanzar, no piensa en nada ni en nadie más."
Tras leer esto ya no es tan locura pensar que el mundo es una rueda, el mundo no mira atrás, no piensa en nadie y por supuesto no para.
Ahora volvemos a la idea principal, yo. Yo debajo del mundo, o de la rueda. No es ser egocéntrico, pero ya que escribo yo, hablo de mi. También podría hablar de cualquier otra persona, pero no sería tan divertido.
Podría imaginar piratas, duques o focas, pero probablemente no me podría reír de ellos como me río de mí.
Me río de cada una de las cosas en que me he equivocado. Cada fallo, error, o equivocación, ahora me hacen reír. Por eso ahora me veréis riendo a solas, sonriendo como un tonto.
Únicamente me tomo enserio aquello que debería tomarse a broma, por tanto me tomo a broma todo aquello que vosotros os tomáis enserio.
Sé que es una filosofía de mierda, pero es la mía. No pretendo pasar a la historia por mi gran filosofía, pues sólo la uso para pasar el rato en este planeta de color moco.
Aunque como es de costumbre, me he vuelto a perder. Ahora debo subir y leer por donde iba, pero no lo haré. Una dulce mezcla de pereza y rebeldía absurda me prohíben hacerlo. Así que improvisaré, al igual que hago cada mañana al abrir los ojos.
Conociéndome estaría hablando de lo bonito que es el mundo, de lo que merece la pena respirar, vivir y todas esas gilipolleces.
Podré decir que doy gracias a quien tenga que darlas por haber nacido con la capacidad de entretener al aburrido, o con la capacidad de escribir. Llamarlo como queráis.
Yo pienso que es mi mayor virtud. Es una virtud, en apariencia, que se encuentra en desuso. Pero esto es mi vida.
Sin la escritura no sé que hubiera sido de mi. Porque he de decir que me declaro raro, poco convencional, y de esos que suele darse la vuelta e ir en sentido contrario.
Claramente molo mazo, lo más seguro es que sea el mejor invento del hombre después del porno en 3D, pero no me lo tengo creído. Pero nada.
La música también es una pieza fundamental en mi vida, al igual que en la vida del 99,99% de la gente de este planeta. Somos auténticos drogadictos del sonido.
De la guitarra, por ejemplo, yo soy un enamorado. Con sólo unos pocos dedos, algunos, son capaces de hacer auténticos milagros musicales.
Yo en cambio soy un negado. Mi mayor milagro fue aprender a respirar a tiempo. Antes de que me sintiera falto de este.
También he de decir que desde que nací, en múltiples ocasiones me ha faltado el aire, pero ese es otro tema.
Ahora me vuelve a la cabeza la idea sobre la que estaba escribiendo.
Pero tranquilos que lo más seguro es que mientras me levanto a abrir la puerta a mi perro, el cual está arañando, se me olvide.
Recuerdo que os hablaba de mi filosofía, y de otras cosas. Pero también os debería hablar de mi pésima memoria a corto plazo, pero eso mejor otro día con más tiempo.
Y ya dije mi palabra favorita, tiempo. Ese culpable de cada una de las cosas que has hecho, que no has hecho, que harás, que no harás, y por tanto, que haces y no haces.
Una dulce sombra con vestido largo, yo por lo menos me lo imagino así.
El tiempo, para mi, es la mejor palabra de nuestro diccionario, junto a paranoia.
No os preguntéis porqué he escogido paranoia, porque no tiene sentido. Simplemente me gusta decirla, leerla y escribirla.
Pero antes de que me pueda volver a perder os diré algo sobre el tiempo. El tiempo es aquel que me hizo conocerte. El tiempo fue el que me hizo enamorarme de ti. Y el tiempo es el que ahora me hace acordarme de todas aquellas cosas que podíamos haber hecho y no hemos hecho. Gracias al tiempo te echo de menos.
Supongo que el tiempo es la clave de la vida. Pero sólo espero que el tiempo tenga un buen plan para mi. Y que al fin pueda decir esas palabras que tanto tiempo hace que no digo. Y que creo que ya olvidé como se pronunciaban.
Lo siento pero os quedáis con las ganas de saber esas palabras. Y por último doy gracias al tiempo, otra vez, que ha hecho que me vuelva a perder. Pero ya se me ha hecho tarde, así que me despido de vosotros. Buenas noches, días o tardes .
I'm free to be whatever I whatever I choose
lunes, 30 de septiembre de 2013
jueves, 12 de septiembre de 2013
Ese inglés desconocido.
Cuando el calor nos ha abandonado ya, cuando el viento nos saluda cada vez con más bravura, sólo nos queda esperar que el marrón se haga el dueño de las calles.
Alfombras de hojas secas es lo que nos depara este futuro inmediato. Frío, lluvia, tal vez nieve, es lo que pintará nuestras calles, las cuales hace apenas unos días, se encontraban inundadas por el calor.
Siempre dije, que veranos pasados fueron más cálidos. Pero ahora, despidiendo al calor, me doy cuenta de que hubo días de insolación. Días en los que con sólo unos pocos, pude crear dolor en mi estómago debido a las carcajadas que me obligaban a soltar, por culpa de sus absurdas bromas.
Volví con miedo, descolocado. Pensando que todo había cambiado en mi ausencia. La chica de mis ojos ya no sabía igual, mis amigos ya no hablaban ni actuaban igual, incluso el pueblo lucía diferente.
Pasaron lo días, y en un profundo silencio, fui intentando averiguar el problema del cambio.
Tras muchas meditaciones me di cuenta de que el 'problema' que creó el cambio, era yo.
Que todo estaba exactamente igual, que lo que había cambiado, simplemente, era este humilde narrador.
Ahora, rompiendo el embalaje de la ropa de invierno, pienso en todo aquello que ha sucedido en estos últimos cuatro meses de verano. En los miles de kilómetros que he recorrido en búsqueda de algo que me diera fuerzas para avanzar, cuando esa cosa que necesitaba se encontraba dentro de mí.
He cambiado, lo admito. Y mucho, lo admito de nuevo. Tal vez a mejor o a peor. Pero ya no soy el mismo. Probablemente más frío, más meticuloso e incluso más maduro. Pero en definitiva, dejé de ser aquel que un día fui.
Alfombras de hojas secas es lo que nos depara este futuro inmediato. Frío, lluvia, tal vez nieve, es lo que pintará nuestras calles, las cuales hace apenas unos días, se encontraban inundadas por el calor.
Siempre dije, que veranos pasados fueron más cálidos. Pero ahora, despidiendo al calor, me doy cuenta de que hubo días de insolación. Días en los que con sólo unos pocos, pude crear dolor en mi estómago debido a las carcajadas que me obligaban a soltar, por culpa de sus absurdas bromas.
Volví con miedo, descolocado. Pensando que todo había cambiado en mi ausencia. La chica de mis ojos ya no sabía igual, mis amigos ya no hablaban ni actuaban igual, incluso el pueblo lucía diferente.
Pasaron lo días, y en un profundo silencio, fui intentando averiguar el problema del cambio.
Tras muchas meditaciones me di cuenta de que el 'problema' que creó el cambio, era yo.
Que todo estaba exactamente igual, que lo que había cambiado, simplemente, era este humilde narrador.
Ahora, rompiendo el embalaje de la ropa de invierno, pienso en todo aquello que ha sucedido en estos últimos cuatro meses de verano. En los miles de kilómetros que he recorrido en búsqueda de algo que me diera fuerzas para avanzar, cuando esa cosa que necesitaba se encontraba dentro de mí.
He cambiado, lo admito. Y mucho, lo admito de nuevo. Tal vez a mejor o a peor. Pero ya no soy el mismo. Probablemente más frío, más meticuloso e incluso más maduro. Pero en definitiva, dejé de ser aquel que un día fui.
Leve mirada hacia el pasado.
Grito con todas mis fuerzas al destino para que este de una vez deje de jugar conmigo. Para que al fin me empiece a tomar enserio. Pero no tengo voz. Esta, al igual que tú, me ha abandonado. Simplemente estoy mudo ante este destino repleto de incertidumbre.
Tengo la esperanza de no ser el único que se sienta a mirar las estrellas para así poder encontrar un poco de sentido a esta triste y oscura vida. Espero no ser el único que aguarda un imposible durante meses. Espero no ser el único que aunque lo niego día tras día, siga creyendo en el amor. Pero espero ser el único que pueda volver a poseer eso que tienes en el lado izquierdo de tu pecho. Aquello que tanto ansié, aquello que un día conseguí y que tan bruscamente, de nuevo lo perdí.
Tengo la esperanza de no ser el único que se sienta a mirar las estrellas para así poder encontrar un poco de sentido a esta triste y oscura vida. Espero no ser el único que aguarda un imposible durante meses. Espero no ser el único que aunque lo niego día tras día, siga creyendo en el amor. Pero espero ser el único que pueda volver a poseer eso que tienes en el lado izquierdo de tu pecho. Aquello que tanto ansié, aquello que un día conseguí y que tan bruscamente, de nuevo lo perdí.
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