Hoy, ya cansado de una continua huelga de inspiración, he decidido ponerme en huelga de valores.
Pese a intentar retractarme, no se me ocurre nada para escribir. Blanco. Cero. Nada. Porque eso es lo que sale a través del bic que abrazan mis dedos. Un auténtico solar de ideas.
Para vosotros, los que leéis al otro lado, esto no os ataña ningún problema. Pero a mi, sí.
Me hace perder el sueño, el hambre, y en definitiva, la vida.
Y ahora, sin valores, ni inspiración, me he convertido en un sucio hombre gris que no piensa y sólo asiente. Esperando que algún día la muerte le venga a buscar.
Vale, ahora estamos en un problema. Me he llegado a concienciar realmente, que es hora de jubilar a mis valores. Esos valores absurdos que me hacen imposible mentir en ocasiones y en otras me impiden ser sincero.
Mis valores no son buenos, ni malos, y ni mucho menos los mejores. Mis valores son, en definitiva, míos.
Se supone que estos valores los he ido recogiendo a lo largo de mi no aburrida vida. Y ahora he decidido tirarlos. ¿Por qué? Eso me pregunto. Supongo que por desesperación ante no poder escribir, ante no tener inspiración. Ante el abandono de mis queridas musas.
Pero aún así, sigo dándole vueltas a la idea de jubilarlos. Estos, han hecho que yo sea yo. Que yo sea capaz de hacer locuras, y ser simplemente honesto de nacimiento.
La cabeza me pide usar el corazón. y este me pide usar la razón.
Creo que esta elección tendrá repercusiones, así que decido.
Y ahora he decidido escribir aquí todo lo que se me pueda ocurrir. Todas las cosas que pueda escupir mi mente.
He de admitir que soy usuario de una gran imaginación, pero tampoco os esperéis unicornios de colores flotando por un doble arco iris.
Porque además, el precio de las palabras cae en picado y cada día aguanto menos a la gente. Me cansé de ser lo que soy. Y me cansé de todo y de todos. Me aburrí de tener que esperar cosas de la gente. Me harté de no poder ser yo mismo sin ser criticado.
Me quedo sin sinónimos pero mi cabreo permanece.
Hoy dejo de beber, dije un día, hoy dejo los vicios, dije al siguiente y hoy dejo las mujeres, dije el último. Tras una semana me vi cara con cara con el Diablo que me comentó que había oído que era otro, que había dejado de ser yo, que a este paso podría acabar al fin a la vera del 'Todopoderso'. Desde ese día, intenté que jamás volviera a suceder eso.
Mi mente da vuelcos, va de un extremo a otro como placer, encontrándome yo en el medio. Es divertido a la par que peligroso. En un mismo segundo os puedo invitar a jugar, como os puedo decir que os marchéis. Que soy peligroso.
Pero en definitiva, soy diferente. Soy anormal, soy diferente a lo normal. Pero ahora os pregunto, ¿quién marca esta absurda normalidad? Porque yo no sé como la podéis soportar, aunque todo el mundo es libre de vivir como quiera.
Así que yo decido quedarme con mis valores, con mis absurdos, con mis cambios de humor y sobretodo quiero quedarme contigo, para sentarme junto a tu lado a esperar la vuelta de mis musas.
I'm free to be whatever I whatever I choose
viernes, 27 de diciembre de 2013
La verdadera herencia.
Y no se me ocurre nada que escribir. Nada de lo que pongo tiene un mínimo de coherencia. Me levanto y me siento, voy al baño y vuelvo. Tengo la cara chorreando de tanta agua que me he echado para despejarme, pero nada. No se me ocurre nada, absolutamente nada. Mi mente está demasiada ocupada en ti.
Pensando en que hacer con esto. Como decirte que no hay vuelta atrás, que yo no puedo parar. Que en este juego no pienso perder. Que pienso hacer trampas, que pienso matar a cualquiera que se meta por medio, que pienso sobornar al destino y trucar mi suerte con el fin de conseguirte.
Para empezar a evadirme, pensé en hacer un círculo en mi mente. Un círculo en el que metería todo. Absolutamente todo lo que me rodea, y te sacaría únicamente a ti de este. Después prendería fuego al círculo, dándome igual todo, porque lo único importante para mí, ahora se encuentra fuera del círculo.
Pero esto no ha sido buena idea, porque más que evadirme lo que he conseguido es obsesionarme contigo. Con todo lo que tú eres y representas. Podría hablar de tus manos, tus piernas, tus ojos o tus labios, pero no serviría de nada. La distancia me hace que no pueda sentir tus manos, tocar tus piernas, ver tus ojos y besar tu boca.
Cada instante que pasa me vuelvo más loco, más ermitaño y mucho más real. He dejado de ser 'algo' que existe por existir. Yo puedo decir sin miedo que no temo a nada, que no temo a desaparecer y mucho menos a conocer.
Nadie de ahí arriba puede hacerme desaparecer. Ningún hombre con una calva en la coronilla y una atracción irrefrenable hacia los menores puede hacerme cambiar de parecer.
Vosotros, me llamáis incauto. Me decís que pasaré el resto de mi existencia en los fuegos del infierno, pero a mi me da igual. Puesto que siempre he querido conocer al Che y además, el frío no me gusta.
Fuera sé que llueve, pero aquí dentro no pasa el tiempo. Aquí dentro, mis ideas son eternas. Mi imaginación no conoce límites, y aquí dentro tú estás a mi lado.
Porque, al caer la noche todos los gatos son pardos, y si no crees eso. Crees que hay más, que sólo es un efecto óptico, eres de los míos. De los nuestros, de los que no creen en absurdos. Eres de aquellos que no heredarán la Tierra, pero que conquistarán el Infierno.
Pensando en que hacer con esto. Como decirte que no hay vuelta atrás, que yo no puedo parar. Que en este juego no pienso perder. Que pienso hacer trampas, que pienso matar a cualquiera que se meta por medio, que pienso sobornar al destino y trucar mi suerte con el fin de conseguirte.
Para empezar a evadirme, pensé en hacer un círculo en mi mente. Un círculo en el que metería todo. Absolutamente todo lo que me rodea, y te sacaría únicamente a ti de este. Después prendería fuego al círculo, dándome igual todo, porque lo único importante para mí, ahora se encuentra fuera del círculo.
Pero esto no ha sido buena idea, porque más que evadirme lo que he conseguido es obsesionarme contigo. Con todo lo que tú eres y representas. Podría hablar de tus manos, tus piernas, tus ojos o tus labios, pero no serviría de nada. La distancia me hace que no pueda sentir tus manos, tocar tus piernas, ver tus ojos y besar tu boca.
Cada instante que pasa me vuelvo más loco, más ermitaño y mucho más real. He dejado de ser 'algo' que existe por existir. Yo puedo decir sin miedo que no temo a nada, que no temo a desaparecer y mucho menos a conocer.
Nadie de ahí arriba puede hacerme desaparecer. Ningún hombre con una calva en la coronilla y una atracción irrefrenable hacia los menores puede hacerme cambiar de parecer.
Vosotros, me llamáis incauto. Me decís que pasaré el resto de mi existencia en los fuegos del infierno, pero a mi me da igual. Puesto que siempre he querido conocer al Che y además, el frío no me gusta.
Fuera sé que llueve, pero aquí dentro no pasa el tiempo. Aquí dentro, mis ideas son eternas. Mi imaginación no conoce límites, y aquí dentro tú estás a mi lado.
Porque, al caer la noche todos los gatos son pardos, y si no crees eso. Crees que hay más, que sólo es un efecto óptico, eres de los míos. De los nuestros, de los que no creen en absurdos. Eres de aquellos que no heredarán la Tierra, pero que conquistarán el Infierno.
domingo, 1 de diciembre de 2013
Estela.
Sonaba una dulce de melodía de piano mientras él reía con miedo. Estaba rodeado de personas que ensalzaban sus grandes hazañas en otro idioma, un idioma extraño al suyo. Este, sabía que no era su sitio, pero que tampoco tenía sitio ya. Intentaba recordar aquel día que fue joven, pero se le presentaba una tarea harto complicada.
Mientras, giraba la cabeza lentamente para poder evitar ser preguntado, para poder seguir recordando su breve juventud. Pero de pronto le vino a la mente una larga melena morena. Una piel pálida y unos ojos oscuros. De golpe y porrazo, la recordó.
Intentaba una y otra vez, recordar el primer día que la vio. Luego, el primer beso, el primero 'Te quiero', la primera bronca, la primera noche juntos, el primer todo... Pero este, sólo era capaz de recordar el final.
El final en el que ella rompió a llorar en sus brazos. Mientras que él, indiferente, la dijo adiós.
Pero no sabía que dejaba escapar al amor de su vida, la única que no dormiría pensando en él, la única que no viviría por no estar con él, y la única que buscaría mil piezas para intentar completarse, pero sin fortuna. Lo que tampoco se dio cuenta es de que en ese momento, en ese mísero segundo, nuestro amigo firmó una sentencia de muerte hacia sus sentimientos y hacia su felicidad.
Ahora, se encuentra sólo, pese a estar rodeado de personas. Le aborda el sentimiento de soledad pese a estar en medio de una multitud. Una espesa, honda y asfixiante multitud, que baila a su alrededor.
Porque aún recuerda perfectamente como ella se giró, dejando una larga melena como recuerdo. Para no volver jamás.
Pero no sabía que dejaba escapar al amor de su vida, la única que no dormiría pensando en él, la única que no viviría por no estar con él, y la única que buscaría mil piezas para intentar completarse, pero sin fortuna. Lo que tampoco se dio cuenta es de que en ese momento, en ese mísero segundo, nuestro amigo firmó una sentencia de muerte hacia sus sentimientos y hacia su felicidad.
Ahora, se encuentra sólo, pese a estar rodeado de personas. Le aborda el sentimiento de soledad pese a estar en medio de una multitud. Una espesa, honda y asfixiante multitud, que baila a su alrededor.
Porque aún recuerda perfectamente como ella se giró, dejando una larga melena como recuerdo. Para no volver jamás.
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