I'm free to be whatever I whatever I choose

viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi absurda realidad.

Hoy, ya cansado de una continua huelga de inspiración, he decidido ponerme en huelga de valores.
Pese a intentar retractarme, no se me ocurre nada para escribir. Blanco. Cero. Nada. Porque eso es lo que sale a través del bic que abrazan mis dedos. Un auténtico solar de ideas.
Para vosotros, los que leéis al otro lado, esto no os ataña ningún problema. Pero a mi, sí.
Me hace perder el sueño, el hambre, y en definitiva, la vida.
Y ahora, sin valores, ni inspiración, me he convertido en un sucio hombre gris que no piensa y sólo asiente. Esperando que algún día la muerte le venga a buscar.
Vale, ahora estamos en un problema. Me he llegado a concienciar realmente, que es hora de jubilar a mis valores. Esos valores absurdos que me hacen imposible mentir en ocasiones y en otras me impiden ser sincero.
Mis valores no son buenos, ni malos, y ni mucho menos los mejores. Mis valores son, en definitiva, míos.
Se supone que estos valores los he ido recogiendo a lo largo de mi no aburrida vida. Y ahora he decidido tirarlos. ¿Por qué? Eso me pregunto. Supongo que por desesperación ante no poder escribir, ante no tener inspiración. Ante el abandono de mis queridas musas.
Pero aún así, sigo dándole vueltas a la idea de jubilarlos. Estos, han hecho que yo sea yo. Que yo sea capaz de hacer locuras, y ser simplemente honesto de nacimiento.
La cabeza me pide usar el corazón. y este me pide usar la razón.
Creo que esta elección tendrá repercusiones, así que decido.
Y ahora he decidido escribir aquí todo lo que se me pueda ocurrir. Todas las cosas que pueda escupir mi mente.
He de admitir que soy usuario de una gran imaginación, pero tampoco os esperéis unicornios de colores flotando por un doble arco iris.
Porque además, el precio de las palabras cae en picado y cada día aguanto menos a la gente. Me cansé de ser lo que soy. Y me cansé de todo y de todos. Me aburrí de tener que esperar cosas de la gente. Me harté de no poder ser yo mismo sin ser criticado.
Me quedo sin sinónimos pero mi cabreo permanece.
Hoy dejo de beber, dije un día, hoy dejo los vicios, dije al siguiente y hoy dejo las mujeres, dije el último. Tras una semana me vi cara con cara con el Diablo que me comentó que había oído que era otro, que había dejado de ser yo, que a este paso podría acabar al fin a la vera del 'Todopoderso'. Desde ese día, intenté que jamás volviera a suceder eso.
Mi mente da vuelcos, va de un extremo a otro como placer, encontrándome yo en el medio. Es divertido a la par que peligroso. En un mismo segundo os puedo invitar a jugar, como os puedo decir que os marchéis. Que soy peligroso.
Pero en definitiva, soy diferente. Soy anormal, soy diferente a lo normal. Pero ahora os pregunto, ¿quién marca esta absurda normalidad? Porque yo no sé como la podéis soportar, aunque todo el mundo es  libre de vivir como quiera.
Así que yo decido quedarme con mis valores, con mis absurdos, con mis cambios de humor y sobretodo quiero quedarme contigo, para sentarme junto a tu lado a esperar la vuelta de mis musas.



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