I'm free to be whatever I whatever I choose

jueves, 12 de septiembre de 2013

Ese inglés desconocido.

Cuando el calor nos ha abandonado ya, cuando el viento nos saluda cada vez con más bravura, sólo nos queda esperar que el marrón se haga el dueño de las calles.
Alfombras de hojas secas es lo que nos depara este futuro inmediato. Frío, lluvia, tal vez nieve, es lo que pintará nuestras calles, las cuales hace apenas unos días, se encontraban inundadas por el calor.
Siempre dije, que veranos pasados fueron más cálidos. Pero ahora, despidiendo al calor, me doy cuenta de que hubo días de insolación. Días en los que con sólo unos pocos, pude crear dolor en mi estómago debido a las  carcajadas que me obligaban a soltar, por culpa de sus absurdas bromas.
Volví con miedo, descolocado. Pensando que todo había cambiado en mi ausencia. La chica de mis ojos ya no sabía igual, mis amigos ya no hablaban ni actuaban igual, incluso el pueblo lucía diferente.
Pasaron lo días, y en un profundo silencio, fui intentando averiguar el problema del cambio.
Tras muchas meditaciones me di cuenta de que el 'problema' que creó el cambio, era yo.
Que todo estaba exactamente igual, que lo que había cambiado, simplemente, era este humilde narrador.
Ahora, rompiendo el embalaje de la ropa de invierno, pienso en todo aquello que ha sucedido en estos últimos cuatro meses de verano. En los miles de kilómetros que he recorrido en búsqueda de algo que me diera fuerzas para avanzar, cuando esa cosa que necesitaba se encontraba dentro de mí.
He cambiado, lo admito. Y mucho, lo admito de nuevo. Tal vez a mejor o a peor. Pero ya no soy el mismo. Probablemente más frío, más meticuloso e incluso más maduro. Pero en definitiva, dejé de ser aquel que un día fui.

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