Como un niño chico te miro desde el marco de la ventana de mis deseos. Sentado, con Miedo y con Esperanza a mi lado. Ambos discuten entre sí. Uno me dice que me baje de ahí que me voy a a caer, mientras que el otro me dice que aguante, que confía en que un día llegue a volar, y yo, durante esto, te miro el pelo al verte pasar frente a este pequeño ventanuco de lo más oscuro de mi mente. Entretanto, sonaban de fondo las mil voces que hablan sin llegar a callar jamás.
El ruido es algo normal ahí arriba. Todo suena, todo opina y yo sólo escucho. Muchas conversaciones son tan efímeras como un 'Buenos días' al cruzarte con un vecino, y otras son mucho más profundas que el mar de tus ojos oscuros.
Tú, la nota básica en todos mis acordes, te veo marchar al fondo de mi mente en dirección opuesta a mis brazos mientras me levanto para verte desaparecer.....
Un día acabaré mucho más loco de lo que estoy. Pero yo no puedo culparte a ti, pues yo culpo a mis ojos. Porque son ellos los que no dejan de mirarte. Pero me siento, me tranquilizo y sólo puedo parar de culpar a estos, para empezar a culpar a mi cabeza por no parar de pensar en ti.
Es una situación algo caótica, pero es mi día a día.
He mirado mil veces cada uno de los pliegues de tu dulce cuerpo. He pensado en cada uno de los fantásticos momentos en donde podría comenzar a culpar a mis manos por tocarte, o a mis labios por besarte. Pero aún así, sigo mirándote impresionado, ante alguien impresionante.
Con tu largo pelo castaño y tus enormes ojos oscuros, los cuales me enloquecen siempre que cruzan la mirada con los míos, hacen que la espera por tenerte se haga infinita. Imposible y agónica.
Dicen que eres normal, del montón, pero si he de dejar atrás mi extravagante mentalidad por ti, adelante. ¡Pintarme de gris y negro! Dejar que pase yo a ser normal a tu lado. Pues sé que tú no eres como el resto, tú tienes algo, tú tienes esa capacidad de hacerme creer.
Voz delicada y fino cuello, así te define mi cabeza. Siempre tímida y con la mirada perdida. Y yo siempre imaginando que aquello que buscas desesperadamente con tus grandes ojos castaños, es mi cara.
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