Pasan las horas, pasan los días, las semanas, e incluso los meses y tú sigues sin estar junto a mi.
Las noches se hacen largas y vacías si tú no estás a mi lado, el miedo a que otro te haga sonreír , te haga vivir o volar, me mata lentamente.
Durante el día me entretengo con tu mirada imaginándola junto a la mía, durante la noche me atormento con tu cara dando vueltas por mi mente.
Pese a estar seguro de que ni el tiempo ni el destino está a mi favor, y que jamás llegaré a estar a tu lado, yo sigo luchando contra él,y sigo esperándote bajo la lluvia, esperando bajo una larga e intensa lluvia que me moja y me cala el alma vacía.
Te busco durante horas por las calles oscuras empapado de frió y rodeado de mis fantasmas, pero nunca te encuentro.Ese pelo largo, y esos ojos oscuros son mi perdición, y mi única lectura mientras ando solitario bajo la oscuridad de la noche. Imagino el sabor de tus labios, el roce de tu piel contra la mía, la suavidad de tus manos y el color en el que se tornarán tus ojos cuando miren a los míos. Ese pensamiento inunda mi mente, esa perfección en la que te has convertido es la que hace que pierda la cordura poco a poco , noche a noche.
A día de hoy pasaré a estar en un segundo plano, dejaré de buscarte, dejaré de imaginarte y dejaré de soñarte, con el fin de poder olvidarte.
Mi último ruego es para aquel que hila el destino, para que algún día cruce los nuestros y que por corto que pueda ser, sea intenso e inolvidable. Que te deje tal sabor que siempre que mires al cielo te acuerdes que nosotros lo cruzamos para ir juntos hacia las estrellas.
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