Todo empieza como todos los amores, con una mirada, una sensación y un algo que te recorre el cuerpo de arriba a abajo. Ese es el momento en el que sabes que esa persona debe de ser tuya cueste lo que cueste, que el precio que hayas de pagar jamás será alto si al fin la consigues.
Pasa el tiempo y ella sigue ahí, con su mirada,con su pelo y su boca, y tú estas frente a ella inmóvil sin saber que decir, sin saber siquiera como demostrarla que estás ahí, que vives, y lo más importante, que vives por ella.
El tiempo sigue transcurriendo, y ella cada día está más lejos de ti y más cerca de otro, el miedo te consume y te corroe, crees que algún día te armarás de valor para hablar con ella, que ella algún día verá que tú te mueres por ella y que todo se solucionará. Pero eso no ocurre, lo que ocurre es que ella se enamora de otro y que vive los meses más felices de su vida, mientras tú inmóvil no puedes hacer otra cosa que no sea mirar hacia otro lado y lamentarte.
Los días se convierten en semanas y estos en meses y ella sigue invadiendo tus sueños y deseos, mientras vive en un mundo diferente de la mano de su amado. Otras mujeres intentan llenar su hueco, algunas lo consiguen durante un tiempo, pero no es lo mismo, esa mirada, esa sensación, ese todo que te embaucó una vez, no pasa.
Pasan los meses, incluso un par de años, hasta que la vuelves a ver, la reconoces, está más perfecta de lo que la imaginabas, y todo aquello que una vez sentiste vuelve a renacer, crees que esta vez será diferente, tu ya no eres el mismo que eras, ahora eres un hombre distinto. Ella al fin te mira, pero no sabe nada de ti, ignora tu existencia, ve otro simple rostro en un parque repleto de caras.
Tú te niegas a aceptar otra derrota, esta vez sabes que será tuya. Decides que no dejarás pasar otra oportunidad, que tu único objetivo será enamorarla para hacerla volar y convertirla en lo que siempre soñaste,hacerla tu amada.
Intentas acercarte, intentas hablarla, aguardas tu oportunidad, esa oportunidad que jamás llega.
Y de nuevo otro hombre se te cuela en su vida,y aparentemente es el fin ,pero no es más que un punto y aparte en su vida.
Respiras aliviado y sabes que ahora más que nunca debes demostrarla que la quieres, y que desde hace mucho tiempo llevas soñando con ella.
Esperas verla y hablarla, que te sonría y que todo sea genial, pero no es tan fácil, el tiempo pasa y tú la hablas y esta te contesta, esta se divierte contigo, todo va a pedir de boca para este loco enamorado, hasta que se da cuenta que debe decirla lo que siente hacia ella, y el miedo vuelve a aparecer, la inseguridad se hace dueño de su cuerpo, las dudas le invaden, y piensa que la respuesta a la gran pregunta ya la sabe.
Pasan los días y nuestro enamorado sigue atormentándose,hasta que no aguanta más y sin temblores la pregunta que si quiere salir con ella un día, aguanta la respiración, permanece inmóvil, esperando la respuesta, por un segundo cree que la respuesta en esta ocasión sera favorable para él, la mira esta le sonríe y el se da cuenta de que ha ganado. Pero ella con esa linda sonrisa le dice que no, que no cree que sea buena idea,que a ella no le gusta, que simplemente le parece muy majo, pero nada más.
El cae desconsolado, el mundo se le cae sobre sus hombros y cree que el mañana no tiene sentido al no poder estar con ella, los fantasmas la atacan de nuevo, pero con el tiempo se dará cuenta de que esto no es el fin del mundo sino la continuación de una historia con un principio conocido y un final por conocer.
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