Y piensas -"Ya que estamos aquí pues por lo menos hagamos algo productivo"
Y te vas a buscar a alguien que te ayude a encontrarte, alguien que te muestre el camino a seguir, puesto que andas un poco perdido. Este te dice que hay que seguir recto, que posiblemente con paso firme y seguro,que pese a que veas a gente mirar atrás, que no lo haga. Evita pararte, evita abandonar y sobretodo evita el contacto con los demás, dice el guía. Unas indicaciones sencillas y claras, con el fin de tener un trayecto segur,tranquilo y aparentemente feliz.
Tras escuchar las indicaciones te dispones a empezar el camino seguro, y sin miedo aparente.
Según transcurre el paseo, empiezas a ver que las demás personas no hacen lo que se debería, que las indicaciones que se les ha dado, no las siguen. Un momento, pues tú sin darte cuenta tampoco estás yendo recto,te sientes más cómodo yendo por un lado, empiezas a pensar que el guía te había marcado unas pautas a las que podrías atenerte, no a las que de fijo deberías atenerte.
Una cantidad de preguntas te inundan la cabeza, y buscas a otra persona para que te las conteste, desobedeciendo otra orden, y te das cuenta de que cada no tienes tu propio camino a seguir predeterminado, sino que te lo vas marcando.
Y te das cuenta de que hablar con el resto es divertido y a la vez doloroso, pues no hay nada perfecto en este camino.
Según avanzas te das cuenta de que la gente mira atrás, se para y se desploma. Tú no entiendes nada, pues no entiendes que la gente se desplome o abandone el camino, pues el camino es lo único que hay.
Otra serie de angustias te afligen, puesto que ves a otras personas en parejas, y tú te encuentras solo. A la par que ves que mucha gente intenta oprimir a otra para que vaya por el camino que este dicta, y todo esto te confunde y le atormenta.
Según avanzas sientes más dolor a la par que cansancio, y las miradas hacia atrás se hacen más y más normales en tu rutina, y piensas que a lo mejor los que abandonaban no estaban tan locos.
Que no eran simples cobardes, sino muy valientes. Este pensamiento se te hace más y más normal, hasta que tu vida se convierte en simples miradas hacia atrás con este pensamiento en la cabeza.
Una dura vida para aquel que ya no sabe que hay al final del camino,y no tiene intención de saberlo,porque ya se ha cansado de andar, y que solo quiere abandonar.
Pues no es más valiente el que agacha la cabeza y sigue, que el que acepta su final y abandona con la cabeza alta.
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