En mi cabeza algo muy fácil y sencillo, tú. Cada día en mi mente, cada día en mi corazón, cada día desapareciendo en la lejanía del horizonte. Tú eres tan fácil y sencilla como la Luna. Esta es una buena comparación, pues al igual que ella eres bella, eres un farol en mi vida, te puedo ver y no alcanzar.
Cada día más lejos como la Luna, aquella que un día decidió iluminar la oscura noche, ahora me acompaña junto a mis lamentos. Espero y aguardo a un imposible junto a ella, el cual es tu llegada.
La noche continua y los horas pasan, el insomnio se convierte en algo normal ya en mi vida, me levanto y ando por la habitación para intentar pensar en otra cosa que no seas tú. Saco la cabeza por la ventana, el agua de la lluvia moja mi oscuro pelo, abro la boca, saco la lengua y miro al cielo para que el agua me bañe y me sirva de poción ante este hechizo que sufro ante ti. Me vuelvo y por un instante creo ver algo al fondo de la habitación, pero rápidamente vuelvo en mi. Echo la culpa a la falta de sueño, pues por un segundo creí verte en lo oscuro de la habitación Cierro la ventana y me meto de nuevo a la cama cierro los ojos y abro un mundo en el que tú eres la que vive por mi y yo al igual que ahora, te sigo hasta lo confines de este nuevo e imaginario mundo.Un sueño idílico, perfecto y algo que jamás alcanzaré. Este gran momento viene acompañado de una sensación de satisfacción y de algo raro que algunos llaman amor. Pero todo esto se ve interrumpido por un gran estruendo que me hace volver al mundo real. Ya es hora de levantarse, me incorporo lentamente y me dirijo al baño donde me mojo la cara y me miro en el espejo y sé que este será otro gran día para olvidar.
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