La cara de ella ya no era más que un vago recuerdo de su mente ya minada por el alcohol, este,enemigo suyo desde que tenía uso de razón y ahora amigo inseparable en estos momentos, en el que tanto añora el calor de ella, ella, ella que no es más que su amor.
Mirando al cielo suspira y piensa que pese a correr jamás conseguirá dejar atrás todos sus actos, que pase hundirse en el agua, jamás conseguirá dejar a flote las heridas y que pese a no querer volver a verla sabe que no tiene otra intención cuando abre sus ojos todas las mañanas.
Esta vida tal vez acabe con él o simplemente le haga más fuerte, pero, ¿Más fuerte para qué? si no está ella con él.
Viejo amigos del pasado llaman a su puerta, él ya sabe como actuar, pero ahora no vienen solos, el dolor se tiñe mayor y no cree poder aguantar, y tal vez una nota sea su final, o simplemente este texto sea su principio.
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